jueves, 29 de mayo de 2014

!Vamos a encontrarnos otra vez¡ (eventualmente)

Hola, soy Ricardo, y estoy en un Starbucks estudiando para CCNA de voz (me acorde de Lourdes… pero eso lo hago cada 5 minutos (suspiré…))… En fin, hay un hombre sentado en una mesa a mi derecha, estamos separados por una pared de cristal, enfrente de él esta una mujer, que desde aquí parece estar muy interesada en el amigo este, él trae una camisa morada con rayas blancas (o al revés) que compró en Sara Man hace ya unos 3 años, lo sé porque yo tenía una igual, pero a mí no se me veían así los músculos tan cabrones, pero pronto, muy pronto… regresando al tema, él se ve interesado en ella, así como cuando algo te gusta y debes tenerlo, ella juega con su pelo y se rie después de cada frase que é termina, el interés mutuo entre el hombre y la mujer me llevo a otra idea que tuve mientras estaba estudiando porque vi a una mujer de negro con un trapo que cubría su cabeza pero no su cara, Por lo que intuyo que es musulmana, y eso me lleva a otra idea que tuve durante el día cuando leí un tuit que decía “Desde que el sexo se hizo más fácil de conseguir, el amor se hizo más difícil de encontrar.” La idea que me surgió después de contemplar mi ambiente (me refiero a la sociedad mexicana) y compararlo con el ambiente de una mujer que es diferente en costumbres a nosotros  (aunque no conozco sus costumbres (asumiré todo lo que estoy por decir (aquí es donde me acusan de señorbocón))) …me imagino que debe ser mucho más fácil encontrar el amor en una sociedad en la que no ves lo que te vas a comer (o sea las chichis y nalgas de la fémina) tan a detalle como lo ves en nuestro “cercano poniente”, es decir, allá en musulmanlandia solo ves trapos negros y un par de ojos, tal vez de color, con pestañas claras, y eso si te acercas lo suficiente, sin embargo aquí por las calles de Guadalajara puedes ver toda clase de mujeres despampanantes (y no tan despampanantes), en toda clase de vestimenta que no deja mucho a la imaginación, imaginación que inmediatamente ponemos a trabajar en montones de “ideas” que al final de cuentas nos llevan a desear eso que es tan apetecible a los sentidos, y a necesitarlo tan profundamente que nos lleva a cambiar nuestro ser para ser lo que ese ente femíneo desea, ¡ser un hombre “bien” pues! Aventar la casa por la ventana para impresionarla, hablar con extraños para saber más de cómo ponerse en “contacto accidental” con ella, o no tan accidental, el punto es que la vista nos lleva a desear el cuerpo, lo físico, lo bonito de esa persona aun sin conocer como es o quién es y nos lleva a ser quien no somos con tal de obtener ese fruto que deseamos que es el placer de poseer ese exquisito cuerpo con firmes curvas y largas y delgadas líneas que nos han sido programadas por los medios masivos de comunicación como algo que nos hará felices… entonces, regreso a la tierra de las ejecuciones a pedradas y pienso en que cuando estás buscando mujer, si así fuera el caso, ves solo el ser espiritual que hay dentro de ese contenedor físico a base de carbón, me imagino que puedes ver profundamente en su alma y maquinar un futuro en donde ambos seres vivirán en armonía independientemente de las situaciones externas, encontraran el amor… y harán el amor (o sea tendrán sexo desenfrenado) porque se amaran interiormente.

En conclusión, se consigue lo que se desea, se encuentra lo que se busca.


Soy Ricardo, y estaba pensado en ti. 

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